“Juancho” se convierte en especie emblemática de la zona sur

“Juancho” se convierte en especie emblemática de la zona sur

Después de un proceso de saneamiento en la laguna del Carpintero y en afán de darle al vaso lacustre un rescate completo, se implantaron varias especies a fin de reactivar la anidación de aves y el desarrollo de algunos peces, pero en esta tarea no se sabe en que momento se dio el avistamiento del primer cocodrilo en la laguna.

Las historias señalan a “Juancho” como el primer cocodrilo en la laguna y de ahí que todos los saurios que hoy día están en este espacio reciben ese nombre popular.

Desde su llegada, las autoridades han tenido que hacer adecuaciones, no sólo al paseo para las familias en la laguna, sino que ha sido el hábitat tan benéfico para su reproducción, que incluso en algunos años hicieron un traslado de la especie a otras lagunas de Ciudad Madero y Altamira.

Algunos datos

Aún no se sabe cuándo llegó la especie a esta parte del país, ya que un estudio hecho por la Universidad Autónoma de Tamaulipas determinó que la población empezó entre los años de 1995 a 1997, cuando varios ejemplares fueron depositados en la laguna del Carpintero, sin embargo; todavía no se precisa si ya existían desde antes en el vaso lacustre.

Así, poco a poco, al crecer su presencia el cocodrilo moreletti o cocodrilo mexicano (Crocodylus moreletti), empezó a tomar popularidad entre la población, surgiendo el nombre de “Juancho”, para llamar a un saurio de gran tamaño que solía asolearse en pleno Parque Metropolitano, uno de los puntos turísticos más importantes de Tampico y contiguo a la laguna del Carpintero.

Las condiciones adecuadas de la laguna y los cuidados que han tenido las autoridades como colocar una barda perimetral que contenga a los cocodrilos dentro de su espacio, han minimizado los ataques hacia las personas, y en los casos que se han presentado es cuando precisamente algún individuo invade el hábitat de los saurios.

En la laguna del Carpintero se tiene un mirador especial para apreciar a los cocodrilos que gracias a que incrementaron su presencia en la zona, hoy son un atractivo turístico más para los visitantes.

Se han tenido registro de cocodrilos con dimensiones mayores a los 3 metros y de acuerdo a las autoridades no se tiene un censo total del número de especímenes que se encuentra en las 10 principales lagunas de la zona conurbada (Tampico, Madero y Altamira).

El personal de bomberos y protección ha recibido capacitación para saber como tratarlos y sobre todo el manejo en caso de que salgan de la laguna. Al mismo tiempo asociaciones civiles y voluntarios se organizan para protegerlos y que no haya una explotación del animal por su piel e incluso hay personas que les llevan alimento algunos días a la semana.

Preservación

Llama la atención cómo estos animales han logrado no sólo sobrevivir, sino reproducirse en esta laguna que está en el corazón de la zona urbana.

Sin duda las diferentes medias tomadas por las autoridades, así como los trabajos de investigación de las universidades, han contribuido a mejorar las condiciones y hacer de este espacio una convivencia segura entre cocodrilos y las personas.

La transferencia de cocodrilos a otras lagunas fue precisamente una decisión basada en preservar la especie y cuidar su hábitat.

Ha sido tal el éxito en el rescate de esta laguna, que hoy no sólo hay cocodrilos, sino también hay iguanas y tortugas, que siguen multiplicándose.

En el mirador

Hay un punto en el perímetro de la laguna dedicado a la observación de los cocodrilos. En ese mirador se pueden ver animales de diferentes tamaños que aprovechan el sol y la sombra de la vegetación.

Ahí mediante carteles se informa que el 90 por ciento de la población de saurios son machos, mismos que pueden medir hasta 4 metros en su edad adulta y pesar más de 300 kilos.

Además de las advertensias de no meterse a la laguna, se asegura que un cocodrilo en esa zona no ataca por hambre ya que hay una gran cantidad de peces, crustácelos y otros animales.

La temporada de apareamiento de este reptil es en los meses de marzo, abril y mayo, por lo que en los 35 días siguientes la hembra prepara el nido para poner 30 huevos aproximadamente, que cuidará e incubará por otros 75 o 90 días.

Al nacer las crías miden 25 centímetros aproximadamente y buscan siempre asolearse para regular su temperatura y digerir el alimento.

Es así como la preservación de esta especie hoy le da una nueva cara a la zona sur, más allá de la emblemática jaiba que representa a los tampiqueños.

Por Nannette Sedas del Ángel
n.sedas@somostamaulipas.com

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