Mezcal Sierra Chiquita, una bebida de linaje Tamaulipeco

Mezcal Sierra Chiquita, una bebida de linaje Tamaulipeco

Tras cuatro generaciones y después de sortear una gran cantidad de obstáculos y contratiempos, hoy el Mezcal Sierra Chiquita está imponiendo su sabor único en México y en el mundo.
La tierra tamaulipeca es muy prodigiosa y eso lo ha comprobado don Arnoldo Morales, quien después de 4 generaciones conserva una tradición que corre por sus venas, producir mezcal.
Una marca que no solo busca consolidarse, sino que además quiere que Tamaulipas sea reconocido como un auténtico productor de esta bebida, para beneficio de todos los que producen dentro de la geografía estatal.

Con novedosos empaques han logrado penetrar en el mercado a detalle no solo en México, sino en el Mundo

 

Una historia digna de contarse
Cuando don Bernardo Morales en 1880 empezó en las faldas de la sierra de San Carlos nunca pensó que este pintoresco municipio fuera reconocido como la tierra del mezcal y la picota en Tamaulipas.
El ingeniero Arnoldo Morales, nieto de don Bernardo Morales, nos cuenta con orgullo como su familia ha transmitido el gusto por la producción de esta bebida, que surge a partir del Maguey, planta endémica de la zona central del Estado.
Ahí en las faldas del cerro crece de forma natural el Maguey que es la base de la bebida y que bajo un proceso un tanto artesanal, logra obtener un sabor y cuerpo únicos.
Todo empezó con su abuelo Bernardo Morales: “Mi abuelo era ganadero y allá por 1880 empezó hacer mezcal, en el rancho San Carlos, era la época de revueltas y de que la gente andaba armada y para ese tiempo había casi 100 productores de mezcal en la zona”.

Cada detalle está pensado en el mercado al que va dirigido y en establecer la identidad con Tamaulipas

La gente mataba chivas, y el cuero servía para transportar el mezcal, salían a vender el producto en estos recipientes rústicos en los pueblos y ranchos aledaños.
Después su padre Raúl Morales hizo mezcal por más de 40 años, en la Hacienda Santa Teresa, donde ubicó su fabrica “La Purísima”, en la que con un molino de madera y jalado por bueyes, se preparaba el mezcal en ollas de cobre y hornos de pozo, con lo que la bebida tomaba un sabor especial.
“De esta fabrica vivían más de 40 familias, además de los llamados ‘Medieros’ que llevaban su producto (piña del maguey) para procesarlo y posteriormente quedarse con el 50 % del mezcal, aunque muchas veces terminaban vendiéndole a la misma fábrica todo”, explicó don Arnoldo Morales, en el momento justo en que visitamos los terrenos de lo que una vez fue una fábrica mezcalera y que ahora se ha convertido en dos ejidos pertenecientes a San Carlos.

Manuel Villarreal, orgulloso de la identidad que ha tomado el mezcal Sierra Chiquita

En esa época había otras bebidas como La Sauza y el Cuervo, que al ver la buena producción y venta del Mezcal de la Purísima, hacían lo posible porque los inspectores de hacienda acudieran a verificar el trabajo en la fábrica.
“Eran inspectores bien bravos, mira en ese año subieron al doble 1.20, 2.40 el marbete (sello de autorización de venta), pero por alguna causa a mi padre no se lo cobraron, entonces lo multó hacienda por no hacer el cambio, eso lo desanimó y aunque pagó las multas y continuó con la fabricación de mezcal, sí lo desanimó, pues el ya estaba grande de edad tenía 40 años vendiendo mezcal, después otra vez le cayeron los inspectores y, pues ahora si cerró en 1980”, explicó don Arnoldo Morales.

También estando en los terrenos de la ex hacienda Santa Teresa recordó como su padre llevaba en barricas de madera el mezcal y lo iba a vender a los pueblos hasta Matamoros, eran hazañas para llegar ya que en 1950 aproximadamente, no había caminos bien trazados.

Barricas que permiten el reposo del mezcal para alcanzar el sabor y cuerpo deseado

Época actual
Don Arnoldo se hizo hace 8 años de una pequeña planta y retomando lo aprendido con su padre puso en marcha la Fabrica de Mezcal San Carlos, donde se produce el Mezcal “Sierra Chiquita”.
“Nosotros lo estamos haciendo un poco artesanal, cocemos el maguey en pozos, tenemos un alambique primario todavía de cobre, una segunda refinación con alambique de acero inoxidable, ambos se calientan con leña, eso le da otro saborcito que a la gente le gusta”, nos comparte el señor Morales.
Afirmó, además que un mezcal bien hecho puede competir con cualquier bebida del mundo como el ron, el tequila, el whisky, porque es un producto de calidad, no se puede considerar, como algunos piensan, como una bebida de segunda.

Con un proceso artesanal la fábrica San Carlos ofrece mezcal de calidad

“Excelente es la tierra tamaulipeca para la producción del mezcal, que tan bueno será nuestro maguey que no tiene pesticidas, ni plagas, es 100 por ciento orgánico, además con proceso que le da un sabor único, es para orgullo de todos”, compartió con entusiasmo.
Además en este momento se trabaja con la comunidad ya que para la demanda de producción, se hace una reciba de maguey y los residentes de San Carlos trabajan para vendernos el material, explicó don Arnoldo Morales sobre la recepción de las piñas de maguey.

Más de 100 años tiene este molino de madera que uso su padre Raúl Morales en lo que fuera la hacienda Santa Teresa

Sierra Chiquita en el mundo
En los últimos dos años Manuel Villarreal, sobrino de don Arnoldo, ha participado en una intensa campaña de promoción y certificación que le ha permitido al Mezcal Sierra Chiquita llegar a China, el Vaticano, Australia, Vietnam y Corea, así como a distintos Estados de la República.
“Nuestra estratega es crecer y que se reconozca a Tamaulipas como un estado productor de mezcal, ya contamos con la denominación de origen del Estado, estamos en proceso de certificación”, explicó Manuel Villarreal.

El pozo donde se colocan las piñas o centros del maguey para cocerse

Expresó que así como este mezcal en el Estado existen otras marcas como Jareto, Tambora, Tinieblo, Indio y San Carleño, que de igual manera están buscando ampliar su presencia en el mercado nacional y mundial.
“Nuestro mezcal es rico, porque a diferencia de otros, el hecho en Tamaulipas tiene un proceso que le da un sabor residual dulce, lo que permite disfrutar más la bebida”, explicó.
Mencionó que se ha invertido en un cambio importante en la imagen, en la presentación y en la promoción, hoy se cuenta con el Mezcal en tres variedades, el blanco joven, el reposado y el curado, siendo este último una producción especial.

Una trituradora es el siguiente paso para el proceso que lleva la planta

“Seguimos haciendo lo necesario para llevar a este mezcal y al Estado a un reconocimiento mundial, no hay límites, solo muchas ganas de que esta industria crezca en Tamaulipas, que se quede aquí el beneficio, que sean productores locales y proveedores los que se beneficien de esta actividad”, dijo Manuel Villarreal.
Finalmente, dijo que el mezcal tiene una tradición en el Estado, pero que sin duda hay mucho que trabajar por consolidar esta industria y se está haciendo.

Don Arnoldo Morales muestra orgulloso su mezcal, junto a Manuel Villarreal, Iván Cárdenas, Agustín Castillo, maestro mezcalero y Eusebio Ramos.

 

 

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