Turismo Religioso, la riqueza cultura y arquitectónica de Tamaulipas.

Turismo Religioso, la riqueza cultura y arquitectónica de Tamaulipas.

En Tamaulipas además de los grandes vestigios arqueológicos que nos hablan de asentamientos previos a la llegada de los españoles, se tienen fieles testigos de la evangelización que junto con los europeos llegó a estas tierras, las parroquias y capillas que se ubican a lo largo de nuestra geografía, con una majestuosa arquitectura y simbolismo que relatan parte de nuestra historia.

Sin adentrarnos en la doctrina religiosa, queremos dejar muy claro que el desarrollo de nuestra sociedad esta entrelazado con la evangelización y que existen en la entidad verdaderos tesoros arquitectónicos que en su conjunto nos invitan a disfrutar.

La Diócesis de Nuevo Laredo

Diócesis es el territorio donde ejerce su autoridad pastoral un Obispo, a cuyo cargo está la conducción espiritual de las parroquias que a ella pertenecen. Una diócesis es, en sí, una Provincia Eclesiástica, sujeta a la potestad de un Obispo, el cual a su vez tiene como a su superior, a un Arzobispo.

La Diócesis motivo de nuestro reportaje es la de Nuevo Laredo, la cual pertenece a la Provincia Eclesiástica de Monterrey, con un área de 19,378 kilómetros cuadrados, la que fue erigida un 6 de noviembre de 1989, siendo su territorio el norponiente de Tamaulipas y el norte de Nuevo León, cuya ciudad sede es Nuevo Laredo, a la que pertenecen 42 parroquias, 2 cuasiparroquias, 3 rectorías y 1 capellanía, dentro de siete municipios de Nuevo León, como son Anáhuac, Lampazos, Bustamante, Villaldama, Sabinas Hidalgo, Vallecillo y Parrás y cuatro municipios de Tamaulipas, como son Miguel Alemán, Mier, Guerrero y Nuevo Laredo, Ciudad Sede de la Diócesis.

Antes de existir esta Diócesis, los municipios de Nuevo León pertenecían a la Diócesis de Linares, establecida por el Papa Pío VI, el 15 de diciembre de 1777, como Obispado de Linares mediante la Bula “Relata Semper” que luego fueron absorbidos por el Arzobispado de Monterrey a partir del 23 de junio de 1891. Por su parte los municipios de Tamaulipas pertenecían a la Diócesis de Matamoros, erigida el 16 de febrero de 1958 por el Papa Pío XII mediante la bula “Haud Inani”.

La iglesia más antigua

De todas las parroquias pertenecientes a esta Diócesis, las más antiguas corresponden al Estado de Nuevo León, en tanto que por Tamaulipas, la primera parroquia que se erigió fue la de Ciudad Mier, Tamaulipas, denominada inicialmente Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Villa y Misión de Mier, que inició su construcción en 1753, siéndole reconocido oficialmente como inicio de sus funciones pastorales, el 22 de mayo de 1767, tras que José de Escandón y Helguera, conde de Sierra Gorda, fundara el 6 de marzo de 1753, la Villa del Paso del Cántaro, hoy Ciudad Mier, Tamaulipas, concluyendo su edificación en 1795, con un rostro arquitectónico original de corte barroco, aunque luego y tras las reparaciones y ampliaciones que se dieron en el templo, se configuró la arquitectura ecléctica, ya que dentro de la estampa del edifico, algunos cortes del mismo fueron hechos al estilo clásico colonial.

Originalmente, el edificio fue hecho a base de sillar de piedra arenisca. Posteriormente, al mismo se le agregó la torre principal que ahora posee, hecha de ladrillo, en donde se colocó un reloj y un obelisco, cuya altura es de 38 metros, del piso a la punta, la que fue construida en 1900 por un arquitecto francés de apellido Poursheel.

Es de destacar que además del valor arquitectónico que el edificio posee, la iglesia guarda y atesora piezas artesanales, reliquias religiosas y documentos varios, de inestimable valor histórico, como una pila bautismal con antigüedad superior a los 200 años, la cual se encuentra empotrada a las paredes de la iglesia y otra pila bautismal removible, con más de 100 años de antigüedad.

Entre los documentos históricos que se conservan, está la existencia de añejos libros de registro de nacimientos, bautizos, bodas y defunciones, siendo los más antiguos, dos libros parroquiales de abril de 1767, que corresponden al registro de fallecimientos y bautizos, en donde aparece el registro del primer bautizo celebrado el 1 de abril de dicho año, de la niña Ana María Ramírez, en tanto que el 2 de abril del mismo año se registra el fallecimiento de doña Isabel Catalina, firmando en ambos libros, Fray Francisco Pérez.

Los párrocos que atendieron inicialmente de 1753 a 1767, esta iglesia, eran padres pertenecientes a la Parroquia de Camargo, Tamaulipas, desde donde venían, siendo estos misioneros franciscanos; y oficiaban misas e imponían sacramentos, hasta que Mier tuvo su propia casa parroquial, siendo a partir de 1980, cuando esta Iglesia es asistida por sacerdotes pertenecientes al Seminario de la Natividad de María, ubicado en la ciudad de León, Guanajuato, lo que ha sido así hasta la fecha.

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