Ruta 66 Tamaulipas.

Ruta 66 Tamaulipas.

Un paraje entre el cielo y la tierra.

Por los caminos del sur, pero del sur de Tamaulipas hay una ruta que sencillamente transporta a quien la transita, a un mundo lleno de magia. Es la ruta estatal 66 que une a la carretera federal 101 con la federal 85, que es lo mismo que transita entre Tula, pasando por Ocampo y llegando casi a la entrada de Ciudad Mante.

Iniciar esta ruta es una invitación a la aventura, aunque empieza en una extensa planicie, la carretera 66 entra a una zona boscosa y densa en vegetación por un camino lleno de curvas que le pone el toque de adrenalina.

La velocidad en la que se puede transitar por esta vía es de entre los 40 a 60 kilómetros por hora, lo que te da la oportunidad de disfrutar no solo el paisaje que es hermoso, sino además de oler la tierra y la hierba mojada, de sentir la temperatura que en las zonas más densas de vegetación baja de hasta los 14 grados o menos, mientras que en las áreas donde el sol logra colarse o en los claros puede subir hasta 17 o 18 grados.

Durante el recorrido que puede tomarte poco más de una hora, hay puntos en lo alto donde se pueden detener y ver todo lo que tus ojos alcancen, desde casitas de teja roja que a la distancia parecen diminutas, de las comunidades rurales de la zona, hasta profundos barrancos de piedras de diferentes tonalidades.

El camino avanza entre claros y oscuros marcados por la vegetación, hasta que de pronto el escenario cambia drásticamente, un plano soleado que anuncia la llegada al municipio de Ocampo, donde la temperatura alcanzó hasta los 21 grados y el color amarillo de la vegetación marcaron la ruta por lo menos un considerable tramo.

Después cuando parecía que todo había concluido, entramos nuevamente a una zona boscosa, subiendo y corriendo por la ruta 66 llena de curvas y vegetación, ahí los árboles se ven inmensos, mostrando el trabajo de años de la madre naturaleza que los hizo crecer para casi acariciar las nubes.

Esa inmesidad crea bellos “túneles” con árboles que cruzan de un lado a otro la carretera y nuevamente entre tanta inmesidad y belleza, la temperatura baja y la sensación es de paz ante tan imponente escenario.

Al final la ruta acaba al toparse con la carretera federal 85, que nuevamente en campos pintados de amarillos y camiones cargados del “oro dulce” la caña de azúcar, anuncia que estás en Ciudad Mante.

Es así como en esta accidentada geografía tamaulipeca, justo en la zona sur de lo que se conoce como la Reserva Ecológica del Cielo, existe esta ruta que invita no solo a recorrerla, sino a disfrutarla, un paraje entre el cielo y la tierra.

Un viaje de fin de semana es una buena opción para conocer esta zona y el tránsito recomendable es durante el día para apreciar todo lo que la ruta ofrece.

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