El legado de una virtuosa de la danza: María del Carmen Villarreal.

El legado de una virtuosa de la danza: María del Carmen Villarreal.

A 50 años de formar con disciplina y amor a bailarinas en Matamoros.

La danza es arte en movimiento, es emoción y pasión que bajo el ritmo musical, nos trasmite historias que llegan más que a la imaginación, al corazón.
Con esta emoción, es como podríamos imaginar la vida de la maestra María Del Carmen Villarreal Ríos, quien se dedicó en cuerpo y alma a la danza.

Una mujer que amó el baile.
La profesora María del Carmen Villarreal Ríos nació el 16 de julio de 1940 en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, hija del Sr. Guadalupe Villarreal y la Sra. Leonila Ríos.

Siendo la cuarta de cinco hermanos, inició sus estudios formativos en su juventud en el arte de la danza clásica y folklórica; su gran amor por el arte y la pasión por la enseñanza le permitió poder emprender los sueños de su vida: ser una profesionista de las bellas artes y crear su legado a través de su propia Academia de Danza.

En los inicios de su carrera, Carmen siempre destacada por su preparación técnica, comenzó su participación como coreógrafa y directora artística en distintas instituciones educativas como la escuela Villa María en la Ciudad de Brownsville, Texas; colaborando en la dirección de distintos números y participaciones especiales con alumnos. Posteriormente, concluye otra de sus metas e inicia un nuevo proyecto como profesora de Danza en el Colegio Don Bosco en la ciudad de Matamoros y destacándose por su talento y su buen gusto en la selección de coreografías y vestuarios que marcarían el toque que sería distintivo en su vida profesional.

Destacada por sus continuos estudios y actualizaciones en la Ciudad de México, Guadalajara, entre otras sedes, le permitió participar en múltiples competencias de danza, destacándose con la premiación de los primeros lugares entre los que se encuentra el Concurso de Danza folklórica del estado de Tamaulipas.

Un legado que hoy sigue vivo.
La maestra emprende su mayor sueño y en el año de 1968 funda su propia institución académica con su nombre: Escuela de Danza María del Carmen.

La profesora María del Carmen reconocida como un ser creativo, estaba enamorada de la vida, lo suficiente que se distinguía por querer realzar la belleza de la misma al llevar un poco más de su música, su poesía y su baile no solo a cada una de las aulas en las que se desarrollaba, sino en cada una de sus alumnas y las familias que representaban la esencia de su profesión.

Fue así cuando pensó en la creación de un festival de danza dedicado a todas las familias, y comunidad como promotora del arte de carácter local, así como una oportunidad para trascender los muros de las aulas y brindarle a esta ciudad (Matamoros) una nueva dimensión artística y una proyección hacia la danza.

Desde las primeras presentaciones se distinguió por ser la primer academia en montar obras clásicas de la historia de la danza como el cascanueces, dejando su sello particular en la ejecución del ballet clásico, hasta el día de su partida el 13 de septiembre del año 2000.

La Academia siendo formadora de 33 generaciones de alumnas, continúa su legado bajo la dirección de la profesora Rosalinda Villarreal Pérez nacida en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas; hija de la Sra. Rosalinda Pérez y el Sr. Héctor Villarreal Ríos, siendo este último, hermano de la maestra María del Carmen.

Una semilla que germina.
Sin duda no solo la fundación de la Academia de Baile fue el legado de la maestra María del Carmen, sino también las bailarinas que inspiradas por la pasión de la maestra decidieron continuar preparándose e incluso fundar sus propias academias.

Para la maestra Rosalinda Villarreal, la herencia que le dejó su tía va más allá de solo una escuela de baile, fue toda la enseñanza de vida.
“La más grande herencia que me dejó mi tía fue luchar por lo que uno quiere y así lo he hecho”, dijo la maestra Rosy como cariñosamente le llaman sus alumnas.

Explica que la escuela como propiedad no le fue heredada; sin embargo, trabaja mucho para conservarla y que siguiera ofreciendo un espacio digno para el arte de la danza, preservando así el proyecto de vida de su tía, con su nombre y prestigio.

“Otra cosa que aprendí de ella fue ver siempre a la escuela como un medio de enseñanza, un espacio para iniciar a mis alumnas en el bello arte de la danza, de la mano de valores y forjando grandes amistades de generación en generación, nunca ver la danza como un negocio, si bien es una fuente de trabajo, pero nunca con fin de lucro”, comenta la maestra Rosy Villarreal.
Las disciplinas que ahí se imparten son ballet, jazz, lírico, tap, folklore y gimnasia

Author

Related