Andrés F. Cuéllar 50 años contando la historia de una ciudad

Andrés F. Cuéllar 50 años contando la historia de una ciudad

Con el alma en Matamoros

Hablar de Andrés Florentino Cuéllar es sinónimo de la historia de Matamoros, de un personaje con el que han crecido generaciones de personas, servidores públicos, políticos, de gente nacida y no nacida en Matamoros, a las que les ha interesado en cierto momento de sus vidas conocer acerca de la historia, leyendas, mitos y anécdotas de Matamoros y los matamorenses contadas desde hace 50 años por este matamorense, que oficialmente llegó a ser Cronista de la Ciudad por primera vez, en la administración del expresidente municipal Homar Zamorano Ayala.

Entrevistado en su casa, en un rincón junto a fotografías de cuando él era niño, de sus padres y hermanos, de un baúl viejo y oxidado por el tiempo, en el que literalmente guarda innumerables recuerdos, el profesor con sus característicos lentes de gran aumento, con los que se le identifica por generaciones, y su clásica camisa cuadrada, nos cuenta con gran interés y nostalgia quién es Andrés F. Cuéllar.
“Es una persona que cuando tenía diez años, mis padres no encontraban que hacer conmigo porque tenía problemas en mi vista, tenía más o menos un quince por ciento de visión y entonces “veía mucho para una escuela de ciegos y veía poco para una escuela normal”. Nací con cataratas congénitas y tenía problemas en la vista, a los cinco años el doctor Antonio López Estrada cometió la barbaridad de operarme ambos ojos al mismo tiempo, por lo que al infectárseme uno, me irradiaron el nervio óptico del ojo derecho, para evitar que la infección progresara. Afortunadamente, una operación me permitió recuperar hasta un 40 por ciento de la vista del ojo izquierdo y como les digo a mis amigos en broma, en cambio por el derecho, ahí no veo nada”.

¿CÓMO LLEGA A SER CRONISTA E HISTORIADOR DE MATAMOROS, TAMAULIPAS?
Tal como si se tratase de una de las frases de moda en el sentido de que en Matamoros, “Quien no conozca al profesor Andrés F. Cuéllar, no es de Matamoros”, ya que como él mismo lo narra, en su momento disfrutó mucho haber sido profesor de primaria, secundaria, preparatoria y universidad, y posteriormente “la vida” como él lo menciona lo llevó a trabajar en el archivo histórico de Matamoros de lo cual se siente orgulloso, tanto por el edificio con que se cuenta como por el acervo histórico que tenemos.
“Soy profesor de historia y mi padre era aficionado a la historia, de tal manera que dejó importantes escritos y cuando él murió, venían personas que me decían “no habrá dejado tu padre algo sobre los charros (historia), por decir un ejemplo”, y yo me ponía a buscarlo entre los escritos de mi padre, y en otras ocasiones yo me ponía a estudiar sobre determinado tema y lo encontraba por otras partes, y de esa manera me fui envolviendo en la historia local”.

En su particular opinión el profesor Cuéllar asegura que la historia local es la más importante porque permite juzgar a los personajes como humanos, a diferencia de la historia nacional cuyos personajes los vemos tan lejos que nos imaginamos que Hidalgo, Juárez o Porfirio Díaz eran “super hombres”, y en cambio al ver la historia de un personaje local, por decir algo “Juan N. Cortina” , Ernesto Elizondo (ex alcalde), o cualquier otro presidente municipal, los alumnos en la escuela pueden decir ¡Ah caray! era mi tío, era amigo de mi padre, y por cierto era borracho, o que dejó a la esposa, detalles que lo hacen un ser humano y no una estatua de bronce”.

NO SOY CREYENTE, PERO DIOS ME HA TRATADO MUY BIEN, Y CUANDO ALGO INGRESA AL CORAZÓN DEL PUEBLO ES IMPOSIBLE SACARLO.
“Yo no soy muy creyente religiosamente, pero Dios me ha tratado tan bien que me ha brindado mucho más de lo que yo esperaba, de tal manera que a veces cuando llega alguien y me pregunta me siento un poco mal por que he adquirido una cierta fama de sabio, y yo con la mejor de mis intenciones y tratando de ser objetivo creo que más que sabiduría lo que tengo es cierta facilidad de palabra, quizás por mis problemas en la vista que me impidieron leer, pero ello me permite expresarme sin poder seguir un guión”.
Emocionado y disfrutando de la tarde de verano desde su fresca y ventilada sala, Andrés Cuéllar asegura que en medio de la labor que como historiador y cronista ha llevado a cabo, existen temas en los que pese a su insistencia por aclarar, la gente los ha hecho suyos, y no hay manera de podérselos quitar.

“Uno de los temas que pese a que trabajé arduamente en aclarárselo a la gente, es la leyenda de los túneles que se supone comunicaban al Museo Casamata con la Presidencia Municipal, la Catedral, etc.” Destacando el historiador que pese a comprobarse técnica y científicamente de la improbabilidad de dichos túneles, la gente sigue preguntando o dando por hecho su existencia.
Otro tema que en su momento luché por aclarar, y que jamás se pudo quitar de la creencia de la gente, es que la ciudad de Matamoros, no es “Tres Veces Heróica” como muchas personas lo mencionan y afirman. Históricamente a la ciudad se le antepuso la “H”, por ser una vez Heróica, Leal e Invicta; sin embargo, la gente al paso de los años fue metiendo en su mente y en su corazón que Matamoros es “Tres Veces Heróica Leal e Invicta”, de ahí que como lo mencioné anteriormente, cuando algo entra en el corazón del pueblo, difícilmente se puede sacar”.

INCONGRUENCIAS DE LA HISTORIA
Existen temas controvertidos dentro de la historia de México estudiada y analizada por Andrés Cuéllar, mencionando por ejemplo que mientras a Porfirio Díaz la historia lo ha juzgado como un personaje malo o negativo, en Tamaulipas uno de sus más cercanos colaboradores y plenamente identificado con Porfirio Díaz, como lo fue J. Guadalupe Mainero, fue inmortalizado al imponérsele su nombre a un municipio, y existe un gran número de escuelas con ese nombre en el Estado y todos lo recordamos como bueno, y en el terreno local, existió un personaje llamado Rafael Solís, que fue once veces presidente municipal de Matamoros “y nunca he visto una opinión adversa a Rafael Solís y todo mundo está de acuerdo en que fue un buen presidente”.

MATAMOROS ANTIGUO O MATAMOROS ACTUAL
Siendo un apasionado de la historia local, al ser cuestionado con que época se siente mejor, o con cual Matamoros se queda, con el del pasado o el actual, a lo que Andrés Cuéllar con un suspiro previo y un tono sereno afirmó:
“Yo creo que lo que debemos de hacer, es un Matamoros en el que querramos vivir, nuestros políticos no se han dado cuenta de algo que es fundamental, ya que Matamoros es una ciudad que fabrica muchos millonarios, pero no los conserva; de tal manera que otros lugares disfrutan del trabajo que se hace en Matamoros, y por alguna razón nuestros políticos no han hecho una ciudad en la que a la gente le guste vivir en ella y eso provoca ese terrible abandono en el que vivimos, pero peor aún, como esas elites son muy fluidas y se van, luego nos quieren gobernar desde otro país, y por eso yo creo que merecen una voz en el cabildo nuestro, porque una cosa es que gobiernen pensando en Brownsville, y otra cosa es que gobiernen pensando en Matamoros, porque allá tienen solucionados los problemas que no tenemos solucionados aquí”.

HABLA SOBRE SU SUEÑO Y DE CUÁNTO QUIERE A MATAMOROS
Al mencionar sus deseos y sueños, el historiador y cronista indica: “agamos de Matamoros una ciudad en donde nos guste vivir que sea lo suficientemente atractiva y que no nos estemos comparando con que Brownsville siempre está mejor, hay que pensar como hacer para tener una sociedad mejor, porque una vez que yo me muera, no va a ver quien le lleve flores a mis deudos, porque mis hermanos están fuera, y eso sucede con la mayoría de las familias, basta visitar el panteón antigüo en donde se puede constatar que a pocas tumbas se les llevan flores, precisamente porque sus familiares se fueron de aquí”.
“Yo quiero a Matamoros lo suficiente como para no irme de aquí y porque mi tumba ya la tengo lista, ya la tengo pagada incluso, y estará en el Panteón Antiguo no en un panteón de “gente bonita” ni mucho menos porque quiero estar con los auténticos matamorenses que nos encontramos precisamente en la calle 13 e Independencia”, enfatizó.
“Yo reclamo vigorosamente mi derecho de morir con dignidad, rápido, con el menor dolor posible y en el momento necesario” Andrés F. Cuéllar

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