Monseñor Óscar G. Lozano Molina

Monseñor Óscar G. Lozano Molina

42 años de servicio sacerdotal a favor de los migrantes

Originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, nació el 4 de febrero de 1945 en el seno de una hermosa familia, siendo el séptimo hijo de 6 hermanos, tres hombres y tres mujeres.

A los 6 años de edad, ingresa a la escuela primaria 16 de Febrero ubicada en  Miguel Alemán, una pequeña comunidad localizada en el municipio de Nuevo Laredo; al concluir sus estudios primarios, se matricula en la secundaria Adalberto J. Argüelles, ubicada también en Miguel Alemán.

“Ingrese a los 15 años, a la Academia Bernardino del Razo, en Nuevo Laredo, en donde hice estudios de Contador Privado; anteriormente no existían muchas preparatorias, entonces cuando salías de secundaria, podías matricularte inmediatamente para realizar estudios profesionales, y así fue como ingresé a la Academia, al concluir los estudios, laboré por 4 años en la empresa Mexicana de Aviación”, aseguró monseñor Óscar G. Lozano Molina.

INICIA EL CAMINO HACIA LA VIDA SACERDOTAL

“ Mi madre que en paz descanse, era una persona muy devota y católica, siempre acudía a misa todos los domingos, ella siempre me insistía que fuera a la iglesia, yo en cambio como cualquier hijo desobediente la ignoraba, y no fue sino hasta los 21 años, cuando mi madre fallece en junio de 1967 que al sepultar a mi madre fui a confesarme y es como descubro el amor de Dios. Para septiembre de ese mismo año, a tan solo 3 meses de haber fallecido mi madre, estaba ingresando al Seminario en Matamoros”, mencionó monseñor Óscar G. Lozano Molina.

Monseñor Óscar G. Lozano Molina, merecedor de la medalla “Luis García de Arellano 2017”, otorgada por el Congreso del Estado de TamaulipasCon tan solo 22 años, monseñor Óscar G. Lozano, ingresa al seminario en Matamoros, en donde estudio humanidades y filosofía, mismas que fueron parte de su preparación sacerdotal. Al concluir sus estudios, ingresa al seminario interregional Mexicano, en Montezuma, Nuevo México y concluye en el seminario de Tula Hidalgo, en donde hace estudios en Teología; a los 30 años se ordena como sacerdote, siendo la Parroquia del Santo Niño ubicada en Nuevo Laredo, la primera iglesia en donde comienza a prestar sus servicios como sacerdote.

COLABORA EN LA FUNDACIÓN DE LA PRIMERA CASA DEL INMIGRANTE EN MATAMOROS

“Siendo párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, en Matamoros, vino a visitarme un matrimonio de Houston, Texas, ellos eran Mark y Louise Zwick, miembros de una organización llamada Trabajadores Católicos de América, preocupados por la situación deplorable por la que pasaban, los inmigrantes en especial los que venían de Centroamérica, pues al llegar a la frontera se veían obligados a pasar varios días sin tener ni techo ni comida; fueron ellos quienes propusieron al obispo Sabas Magaña García, crear la casa del inmigrante, fue así que el señor obispo me encomendó atender su iniciativa”, declaró monseñor Óscar G. Lozano Molina.

Esta es la famosa cruz del inmigrante, ubicada a unos cuantos kilómetros de las orillas del Río Bravo, en Matamoros; y en donde cientos de indocumentados piden protección divina, antes de cruzar a los Estados Unidos

Con la ayuda de los Trabajadores Católicos de América, en 1985 se fundó la Casa Juan Diego en Matamoros, que en su momento recibía hasta  100 personas por día. “ Invité a la comunidad parroquial de Lourdes en apoyar con alimentos, ropa y cobijas, y los fieles respondieron muy bien, de modo que se pudo llevar adelante la obra”, aseguró monseñor Lozano.

En 1993, la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Reynosa, a cargo del padre Francisco Ruiz Barbasil, C. M, abre el Albergue Guadalupe, con el objetivo de brindar la misma ayuda a los inmigrantes que pasaban por la misma situación de deportación.

La Casa Juan Diego o mejor conocida como Casa del Inmigrante en Matamoros, ofrece tres comidas por un periodo de tres días a los indocumentados que recibe

En 1994, el obispo Francisco Javier Chavolla, asigna a monseñor Óscar G. Lozano Molina, a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe para que se hiciera cargo del Albergue Guadalupe, en donde estuvo por un periodo de 12 años.

“Cuando llegué al Albergue Guadalupe, me percaté que este estaba ubicado en predio en donde se paga renta, entonces lo que propuse para ahorrar gastos y poder ayudar a más gente, fue que construyéramos el Albergue en parte del terreno de la parroquia, para lo que recibimos ayuda por parte del gobierno para la construcción, así como por parte de los fieles católicos que también contribuyeron”, declaró monseñor Lozano.

RECIBE MEDALLA AL MÉRITO  “LUIS GARCÍA DE ARELLANO”

Con 42 años al servicio sacerdotal a favor de los inmigrantes, monseñor Óscar G. Lozano Molina, recibió la medalla al merito “Luis García de Arellano”, misma que es otorgada por el trabajo realizado a favor de los migrantes en nuestra frontera tamaulipeca, cabe resaltar que esta distinción la ofrece el Congreso del Estado a tamaulipecos destacados.

Monseñor Óscar G. Lozano Molina, merecedor de la medalla “Luis García de Arellano 2017”, otorgada por el Congreso del Estado de Tamaulipas

Mons. Lozano Molina ha impulsado la creación de las casas del migrante tanto en H. Matamoros como en Cd. Reynosa, en Tamaulipas, además de otras obras de carácter social, donde se implica un trabajo en conjunto entre ciudadanos e Iglesia a favor de quienes buscan el sueño americano.

“ Acepto este reconocimiento no a mi persona, sino a todos los que colaboraron a esta causa, al matrimonio Zwick, a todos los fieles que estuvieron durante todos estos años apoyando, ya fuese con alimento o ropa o incluso medicinas y a la santa iglesia; para ellos es este reconocimiento”, declaró monseñor Lozano Molina.

“Como presbiterio de Matamoros nos sentimos honrados con nuestro hermano Mons. Óscar Lozano”, expresó nuestro obispo monseñor Eugenio Andrés Lira Rugarcía quien añadió: “Este reconocimiento se da a un tamaulipeco destacado en nuestro Estado y en esta ocasión, por esta labor tan humanitaria y necesaria en nuestros días, apoyar integralmente a los migrantes y expatriados”

 

Mons. Óscar Lozano, oriundo de Nuevo Laredo, ha servido en las comunidades de Nuestra Señora de Lourdes en Matamoros y en Nuestra Señora de Guadalupe en Matamoros. Actualmente sirve como párroco de la Parroquia de San Antonio de Padua en H. Matamoros, Tamaulipas, ubicada en la colonia Treviño Zapata.

Galardona Congreso a Oscar Lozano Molina defensor de los derechos de los migrantes

La Sexagésima Tercera Legislatura de Tamaulipas, reconoció la labor de Oscar Guadalupe Lozano Molina, defensor de los derechos de los migrantes desde 1985, al otorgarle la Medalla al Mérito “Luis García de Arellano” 2017, impuesta por el Gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

En sesión solemne, el Gobernador del Estado, entregó además un reconocimiento a Monseñor Lozano Molina, contando también con la presencia del Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Magistrado Horacio Ortíz Renán, posteriormente se develó el nombre del homenajeado, en letras doradas en el Muro de Honor del Poder Legislativo.

La medalla “Luis García de Arellano”, es otorgada cada año por el Congreso del Estado de Tamaulipas, a aquella persona que haya destacado por servir a la comunidad

Al dar lectura sobre la trayectoria del galardonado con la máxima presea que otorga el Congreso del Estado, el Diputado Carlos Alberto García González, se refirió a Monseñor Lozano Molina, como un hombre cuya convicción por ayudar al prójimo lo convierte en un tamaulipeco ejemplar por su lucha incansable en apoyo y defensa de los migrantes.

Resaltó que en 1967, ingresó al seminario de Matamoros, estudió filosofía y teología, fue ordenado diácono en la Parroquia del Espíritu Santo (ahora Catedral) en Nuevo Laredo, Lo ordenó sacerdote el Papa Pablo Sexto en la Basílica de San Pedro, el 29 de junio de 1975.

Además, de 1976 a 1978 fue Vicario en la Parroquia del Santo Niño en Nuevo Laredo, situada a dos cuadras del puente internacional, lo cual la hacía lugar de llegada de los deportados y otros migrantes que pedían auxilio.

“Fue ahí su primer contacto con el drama que viven nuestros hermanos migrantes, y la difícil situación y nula ayuda que éstos recibían, lo hicieron abrazar esa gran misión que lo estaba esperando”, manifestó García González.

Mencionó que en Matamoros, a propuesta de la organización de trabajadores Católicos de América de Houston, Texas y con el apoyo del señor Obispo Sabás Magaña García, se fundó la Casa Juan Diego, para auxiliar a cientos de migrantes, sobre todo centroamericanos, que se veían obligados a detenerse en la frontera, sin tener donde pasar la noche.

El Presidente de la Junta de Coordinación Política, refirió que posteriormente en Reynosa, se hizo cargo del Albergue Guadalupe, derivado la experiencia que había tenido en la casa Juan Diego.

Acompañado por la Presidenta del Sistema DIF Estatal, Mariana Gómez de García Cabeza de Vaca, el Gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca; el galardonado Monseñor Oscar Lozano Molina así como funcionarios dependencias del Gobierno del Estado,

“A través de estas encomiendas, Monseñor Oscar Guadalupe Lozano Molina, ha tenido la oportunidad de ayudar, por muchos años, a miles de seres humanos que imploran apoyo y misericordia, porque están marcados por el sufrimiento y la indiferencia que caracterizan a su peregrinar migratorio”, manifestó.

Expresó que su lucha y su ejemplo, son fundamentales y un aliciente que motiva a afrontar con determinación la difícil situación que se está viviendo actualmente en materia migratoria.

Al término de la sesión solemne, se develó en el Muro de Honor el nombre de Monseñor Oscar Lozano Molina, en letras doradas.

Por su parte, Monseñor Oscar Guadalupe, agradeció el honor de recibir esta distinción, que comparte con hombres y mujeres, organizaciones e integrantes de otras iglesias que están sirviendo a los hermanos migrantes en todo Tamaulipas.

“Dedico esta medalla a los migrantes que en este momento están siendo repatriados, a las madres y niños migrantes que están siendo separados, a los que no hayan el camino en el desierto y ya no aguantan el hambre y la sed, a los que están siendo en este momento encarcelados o maltratados, a los que mientras estamos aquí enfrentan injustamente una infame discriminación”, abundó.

Subrayó que en estos tiempos no se puede negar la crisis humanitaria que ha significado la migración de miles de personas que han atravesado desiertos y montañas, que salen expulsados por la violencia y pobreza, por lo que pidió tener abierto el corazón a los migrantes.

“En la realización de su noble tarea legislativa, pueden contar con la iglesia que no es enemiga del estado, ni pretende poderes políticos, cada quien en su ámbito hace lo que le corresponde, caminemos juntos, escuchándonos, dialogando, para que podamos, donde sea posible, trabajar unidos por el bienestar y dignidad de todo ser humano que pase por estas tierras” recalcó.

Al término de esta sesión, también se colocó la foto de monseñor al lado de los anteriores galardonados con la Medalla al Mérito “Luis García de Arellano” y se tomaron las fotografías de recuerdo.

A este evento solemne, asistió la Presidenta del Sistema DIF Estatal, Mariana Gómez de García Cabeza de Vaca, el Obispo Eugenio Andrés Lira Rugarcía, familiares de Monseñor Lozano Molina, Secretarios de las diferentes dependencias del Gobierno del Estado, servidores públicos de los tres Poderes de la entidad, entre otros.

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