“La Bola de Oro”

“La Bola de Oro”

Por: Ing. Manuel Humberto Gonzalez Ramos, Cronista e Historiador de Matamoros

En la segunda mitad del siglo XIX arribó al puerto de Matamoros en un barco europeo, don Rafael Miller, joven todavía, en busca de fortuna como todos los europeos, y dispuesto a labrársela en una ciudad en la que abundaban muchos de sus paisanos.

Pronto, como la mayoría de los extranjeros, comenzó a formar su patrimonio basándose en economías, encierro, y constante trabajo. No se sabe porqué razón bautizó su tienda ubicada en la calle de Abasolo entre la 8a y 9a con el nombre de La Bola de Oro, quizá por la ambición que tenía de obtener el preciado metal. Los matamorenses compraban cintería, botones, hilos, agujas, dedales, pinzas para cabello, peinetas, bordados, encajes, ropa para bebé, zapatos, sandalias, toallas, telas, medias, ropa interior, etc.FOTO 3 copia

De vez en cuando arribaban barcos que traían mercancías europeas destinadas a Miller, acrecentando el prestigio de su tienda. Por tal motivo los contrabandistas en caballo, preferían proveerse en La Bola de Oro por lo bien surtido, calidad y precios accesibles, burlando el resguardo aduanal local, y al entonces poderoso contra resguardo, con gran destacamento en San Fernando, se escurrían por veredas, brechas y caminos de herradura solo por ellos conocido hacia el interior del país. El negocio crecía a ojos vistas.

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En la imagen se muestra la vieja calle Abasolo entre la 8 y 9, donde se ubicaba la tienda del señor Miller

El tiempo siguió su marcha implacable, el único que no descansa jamás. Vino la revolución de 1913 y los pocos comercios que aún quedaban en Matamoros a consecuencia de la miseria en que los sumió la supresión de la Zona Libre, cerraron sus puertas.  Entre ellos, La Bola de Oro. Toda la gente que contaba con recursos, entre otras los Vesseron, se refugiaron en Brownsville o en Monterrey, y la casa estuvo atrancada larguísimos años. El Sr. Miller, su fundador, partió de este mundo.

Los viejos comerciantes se fueron para siempre, pero vinieron familias de lugares más pobres en donde la lucha para subsistir era mayor, tomando el lugar de quienes habían huído. Fue así como el local de La Bola de Oro lo ocuparon dos hermanos procedentes de San Nicolás Tamaulipas: don Francisco y don Felipe Mendoza,  quienes conocían el negocio de licores y pusieron un expendio o cantina en aquel céntrico lugar. Tiempo después los hermanos se separaron y don Pancho puso un negocio similar frente a La Bola de Oro.

En la década de 1920 el local fue ocupado por don Lizandro Martínez Espinosa, un joven alto de fuerte voz imperativa, amiguero y buen negociante nativo de Reynosa, ofreciendo pagar la entonces elevada renta de $30.00 mensuales a los herederos de La Bola de Oro. Estableciendo una tienda de ropa, calzado y sombreros en compañía de su esposa doña Eva García de Martínez.

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Antigua imagen del interior del comercio La Bola de Oro, donde se aprecia la mercancia que se ofrecía

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