Tin Tan en Playa Miramar, la Leyenda Fílmica comienza en ciudad Madero

“Tin Tan es el primer mexicano del siglo xxI” Carlos Monsiváis

El 19 de septiembre de 1915, en pleno centro de la ciudad de México, a las 7:19 de la mañana, nace un niño a quien sus padres bautizan con el nombre de Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo (1915-1973), mejor conocido como Tin Tan. Recordar a este artista es viajar por el festivo universo de la comedia mexicana, es mencionar a uno de los más grandes cómicos de nuestro país, habilidoso bailarín, cantante y, por si fuera poco, dueño de una cualidad sorprendente para la improvisación. Incluso, se decía que su director de cabecera, Gilberto Martínez Solares, cuando estaban filmando, no detenía la cámara hasta que Tin Tan dejaba completamente de actuar, pues muchas veces el cómico terminaba improvisando divertidos diálogos o geniales puntadas.

El ventrílocuo Paco Miller, su descubridor, mencionaba que en noviembre de 1943 debutaron en la capital, en el Esperanza Iris, pero debido al éxito continuaron temporada en el teatro Follies, que era tal la simpatía del comediante, que el público lo esperaba en la puerta posterior del Follies para felicitarlo; de repente alguien le gritaba, “Chiva, (antiguo nombre artístico de Germán) soy de Juárez”, y Tin Tan empezaba a repartir su dinero. Una noche le observó repartir todo su dinero, y después decirle a su carnal: “Marceliano, dame para ir a cenar”. En “El Hijo Desobediente” (1945) tuvo su primer protagónico, antes había aparecido en la película de René Cardona “Hotel de Verano” (1943), en donde aparecía junto a su carnal Marcelo, en una breve secuencia en donde se representaban a ellos mismos, haciendo una rutina de cabaret.

Sin embargo, la verdadera iniciación en la tablas de Tin Tan había ocurrido en Guadalajara, en el teatro Alameda, a principios de 1943 y en palabras de Miller fue un éxito arrollador: “Se produjo un fenómeno que yo no lo había visto con un cómico, cantaron tres canciones, que eran las únicas que tenían puestas (una de ellas la célebre Guatatitaratiratao) y el público de pie pidiendo otra y otra, se metían y salían, se metían, y salían, tuvieron que cantar la tercera canción dos veces.

Después de Guadalajara, la compañía de Paco Miller prosiguió su gira llegando a nuestra Tampico (Marcelo Chávez, había nacido en Tampico Alto, Ver.), repitiéndose nuevamente el suceso del público de pie, ovacionando al dueto de comediantes. Posiblemente en algunos de los descansos de las presentaciones, la compañía decide filmar en la playa de Miramar, el cortometraje llamado “El Que la Traga la Paga”, dirigido, fotografiado y producido por Paco Miller, y con adaptación de Marcelo Chávez. Este filme significaría la primera aparición en el celuloide mexicano de este genial cómico, fue producido cuando Tin Tan tenían el sobrenombre artístico de La Chiva. Dicho cortometraje (hecho más en forma de vacile, para quitar algo de tensión por la agotadora gira de trabajo que la compañía Miller-Maulmer, habían comenzado en este país) filmado en escasos dos días, en formato de 16 milímetros, en blanco y negro, con duración de siete minutos, y realizado en su totalidad en la playa de Cd. Madero, trata sobre dos vagos que no pueden costearse un buen almuerzo, así que deciden engañar al dueño de la fonda (Marcelo Chávez). Uno de ellos entra a comer y otro aguarda afuera disfrazado de policía, así cuando el comensal no tiene para pagar la cuenta y el dueño llama al orden público, aparece el falso policía, arrestando a su compañero, engaño que tratan de hacer una vez más al intercambiar los disfraces; sin embargo la artimaña no resulta, surge en escena un verdadero gendarme que termina encerrando al pobre comensal (Tin Tan).

Este cortometraje tiene un doble valor histórico, no sólo porque fue el primer documento vivo que tenemos sobre los inicios de este genial comediante, que influyó una época, la cual aún se puede sentir, que divirtió a familias enteras, y que aún desaparecido, su talento tiene la fuerza para seguir reuniéndonos a través de sus películas, también el hecho que el filme fue hecho aquí en nuestra playa, en nuestra zona, a veces tan carente de historia fílmica. Tin Tan continúa viviendo, se ha vuelto un culto, una leyenda fílmica que comenzó aquí, en nuestra playa de Miramar.

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